Información y opiniones personales sobre tecnología, cultura y la vida cotidiana, a manos de Gustavo Siles.

jueves, febrero 27, 2003

Jueves


Leo a Kundera, "La despedida" (inhumana hasta extremos perturbables)...escucho al Grillo Villegas, "Diamante" (terrible versión lenta que no me agrada del todo)... escribo un post (con palabras propias de una noche de no tener nada que hacer)... pienso en qué hacer después de esto (leer Le Nouvel Observateur, Le Monde, algún tutorial de los miles que ahogan a mi disco duro, más Kundera, ver un partido de la Copa Libertadores o una peli, dormir, o seguir pensando en nada)... amo lo que me hace feliz... odio no tener buenas definiciones.... à demain

miércoles, febrero 26, 2003

Miercoles


Uno no se libra de las preocupaciones. Hoy chocaron a mi papá que estaba con el auto detenido esperando que los autos de adelante avancen en medio de un cruce... él, tranquilo, nuestro auto, totalmente ultrajado y de baja por unas buenas semanas hasta que queden enrectadas todas sus partes que hoy por hoy son un acordeón, mezcla de pintura y fierros. La historia del muchacho que aceleró de más contra mi papá es lo que cierra con broche de oro el día, y a estas alturas del día creo que la tragedia es para él o para su amigo: es decir, cuento la trágica historia: el muchacho es amigo del amigo, el primero manejaba por primera vez un auto, por consiguiente no tenía licencia de conducir, ilegal por donde se lo quiera ver, y resulta que el amigo le prestó por un par de horas el auto que no es de él sino de una viejita que por suerte no conocimos porque sino terminábamos en un mar de lágrimas con mi viejito, que salió ileso salvo por una cortada de dedo post accidente y culpa de la puerta, todo con la idea de que el muchacho se gane unos pesos más porque él labura como vendedor de hamburguesas en un puesto en la calle y el amigo, en tanto, trabajaba en su casa moldeando unos moldes de dientes porque estudia prótesis dental en algún lado, estudios que paga con lo que gana de manejar como taxi el auto de la viejita desconocida. Ahora, como mi auto estaba detenido cerca del cruce dichoso y el muchacho alega que se confundió entre el freno y el acelerador lo que llevo al feroz golpe que casi lo deja inservible, el de las hamburguesas debe pagar toda la reparación de mi auto, pero es menor de edad y no es el dueño del auto, así que el que paga todo es el amigo que moldeaba dientes en su casa el momento que llegamos para contarle la hazaña del muchacho, su amigo, y él no lloró por poco y nos dijo que no tiene ni un mango ni un billete bajo el colchón, que paga alquileres y que ahora sí tendrá que dejar de estudiar porque la viejita le dirá que no le interesa para nada el asunto y que se las arregle él pero que devuelva su auto intacto y el nuestro algo parecido. En ese punto yo estaba a punto de pedir perdón por cualquier cosa y decir que robaría un banco para pagar los daños porque esas cosas siempre les pasan a personas como el muchacho y el amigo que son humildes y sencillos, que viven en un país que no da muchas oportunidades y que cuando las da, vienen errores entre freno y acelerador más idiotez incorporada del amigo que presta un auto que no es de él al hamburguesero, y de un golpe los devuelve a la realidad. No podía haberle chocado a mi papá un empresario cervecero o quizás un ejecutivo de la banca???

lunes, febrero 24, 2003

Lunes


Lunes, 11:23 pm y todo sereno por acá... espero que salga algo de laburo para la próxima semana. El tío ingeniero electrónico, algo así como lo que quiero llegar a ser profesionalmente hablando (empresario privado, con pocas preocupaciones económicas y familia, pequeña, pero familia con todas las felicidades a cuestas), me telefoneó para pedirme el Visio 2000 y de paso decirme que me aliste para la próxima semana que quizás salga el proyecto del que me habla hace meses de meses y trabajo para su sobrino que anda apolillándose acá en casa, bajando tutoriales de Internet hasta el aburrimiento y escribiendo posts para sentirse bien y menos..menos?? o más?... más o menos.


Lunes, 11:49 pm y todo sereno.

viernes, febrero 21, 2003

Viernes


Muy intrascendental el día al extremo que me han dicho que tengo una chompa descolorida y que debo usarla sólo en casa, que es casi un bochorno salir así a la calle pero que ni se me ocurra regalarla porque no hay que ser tan extremista. En fin, pasé un examén de francés por la mañana, pasé?? mal verbo, dí un examen que espero haber pasado o aprobado o dado bárbaro gramaticalmente hablando. Esos exámenes en los que te plantan un texto de mil palabras y debes resumirlo en 300 porque creo que esto del resumen es toda una cultura para los hijos de Charles de Gaulle y aunque la clonación, tema del texto de hoy, no creo que haya sido el tema favorito del difunto generalísimo galo, uno tiene que aguantárselas y resumir, abreviar, acortar, cuellear, desglozar y extraer lo esensial del texto. El mío bien gracias... te advierten de entrada que nada de opiniones personales sobre el tema o sobre el texto en cuestión. Ahora me espera una entrevista con el capo de las becas que llega desde La Paz para ver a los candidatos (aquí!! presente), pasar revista al estilo Champs Elysés y seguro tomar un vinito con aquel queso Reblochon que a alguien se le ocurrió vender acá.


Me siento mesquino con mis palabras, ya vendrán tiempos mejores. El resto anda bien, en su lugar y firme ante cualquier eventualidad, de esas que trae la vida.

miércoles, febrero 19, 2003

Miercoles


Aunque debería decir jueves ya que a estas horas estoy metido de cuerpo entero más aquí que allá. Pero me mata el sueño, y el francés me acribilla pero fiel a mi compulsiva obseción de hacer ejercicios de gramática hasta el aburrimiento y así seguir practicando a tumbos sobre el teclado es que he llegado hasta estas horas, más jueves que miércoles... y por si fuera poco me duele una muela o premuela o algo así. Ya me liberaré de esta brevedad...ya voy.

martes, febrero 18, 2003

Martes, muy breve


El resfrío me ha entrado por los poros todo el día. A estas horas de la noche he decidido atacar la situación empleando la vieja estrategia del antigripal y proceder a dormir envuelto entre sábanas como un taco para que en medio de la combustión nocturna, el virus me deje en paz y busque mejores y más auspiciosos horizontes virulentos.... buenas noches que el calor me mata pero es por una causa noble y muy sana.

lunes, febrero 17, 2003

Lunes otra vez, un fin de semana después


Vuelvo así, con una rima totalmente inusual e impresentable en la línea de arriba. Hasta aquí he llegado después de un sábado de copas, incluída una busqueda de una turista con muchas copas demás y posterior hallazgo multitudinario de la misma, bastante solitaria por depresión y malestar post-etilización masiva, en la puerta de su casa; las copas en mí (buenos rones eso sí y un tequila mero mero) despertaron el domingo y atacaron con furia durante todo el´día por flancos y artillería pesada que castigaba la cabeza sin tregua alguna y ninguna también porque se me ocurrió tomar la raqueta por la mañana, lanzarme a la cancha y una hora después me aplicaban el conteo regresivo a pelotazo limpio, punto tras punto; por si fuera poco terminé la noche con tres películas de esas que las ves porque no te queda otra, porque el asiento parece tener algún tipo de adhesivo de Tele Shopping y el control remoto del televisor se obsecionó con un solo canal.


Me pongo a pensar en mi real capacidad de sorprenderme. Sorprenderme hasta extremos totalmente desconocidos, inpensados e irremediablemente complejos. Es algo que no logro descubrir o quizás ya lo hice y sin darme cuenta doblé la curva, salpicada de agua incluída, y rajé a mil por hora por no saber lo que no se debe saber; de todos modos y para no complicar mis venideras horas de sueño, imagino que tales sensaciones me tienden emboscadas que me dejan con la boca abierta de sorpresa....bienvenida Sisi, estás a años luz de ser remplazable en mi vida y en la de todos los de acá y de más allá... ahísito pues.

viernes, febrero 14, 2003

Viernes de paz


Hemos comenzado con paz el día y creo estar seguro de decir que hemos cerrado de la misma manera la jornada de este viernes que además me trajo entre otras cosas menos importantes, una nueva medida de lentes porque mi ojo derecho ya tiene más utilidad que hace unos 10 años y un primo del Ecuador que llegó a La Paz en medio de la balacera que espero no haya abatido sus sueños de algo mejor en nuestro país. Los noticieros han hecho los balances de muertos, pasaron de la veintena, y los heridos que por supuesto pasaron de cien, además de pasar desoladoras imágenes de lo poco que quedó sin consumirse en los incendios, post saqueos, de varios ministerios que han perdido archivos de décadas de información, investigaciones, volúmenes históricos, bases de datos en una noche de vandalismo, y que lo pagaremos todos los bolivianos, como dijo un ministro bonachón en medio de las cenizas, "con todos nuestros impuestos". Y punto.


Y me quedé viendo la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU por la mañana, con la arrogante mirada de Powell y Monsieur Villepin que se le pasaba la mano con los minutos en su intervención totalmente franco-alemana y anti-guerra por ahora. Después nos ponen a Bush de golpe con un discursito propio de él, donde CIA's, FBI's y demás son lo máximo, los chicos buenos, y que gracias a ellos todo el mundo será feliz y de programa de Disney Channel, es decir aún más feliz. Y en tanto en Colombia explotan una bombita los chicos de las FARC y se llevan como a quince inocentes rumbo al cielo, incluídos 4 o 5 niños que no sabían nada de nada sobre las cosas que pasan en este mundo que nos gastamos.

jueves, febrero 13, 2003

Jueves


He evitado hablar de la situación del país porque tengo suficiente con ver los canales de televisión locales, nacionales y hasta internacionales. Pero no es indiferencia lo que siento, al contrario, si da ganas de salir a echar a palos a dirigentes sindicales que poco proponen pues poco tienen de materia gris en sus insignes cabezas, y hasta corretear a mi tio diputado que trajo de Rusia un comunismo devaluado y vapuleado según yo. Ayer reinó la violencia en La Paz, ví a jovenes soldados disparar metralladoras de gruesos calibres y los policias que seguro respondían a los reclutas con las armas de reglamento y otras guardadas; saldo: 13 muertos entre militares y policias que se agarraron a tiros en un país donde por lo visto nos podemos dar el lujo de hacer ese tipo de cosas de no saber qué hacer. Hoy, aunque solucionado el conflicto entre los eventuales rivales del dia de ayer, cayeron civiles y hasta una enfermera que subía a una terraza a socorrer a un herido y en medio camino al francotirador se le dió por practicar un ratito, y la puta que lo parió al infeliz ése, que la mató como si nada y sin ningún derecho...y en La Paz no hubo ni un ápice de paz, quemaron ministerios, saquearon comercios y chiquillos pasaban delante de las cámaras de televisión con el sillón del Vicepresidente de la República rumbo a sus casas o con un televisor pantalla plana que ni en sueños se me ocurriría comprar. Y llega a aburrir, uno se cabrea con mucha convicción por las cosas que pasan, pero pese a todo, a lo podrido del asunto, sólo quiero que vuelva la paz...uno pide paz porque siente su ausencia en carne propia.

miércoles, febrero 12, 2003

Miercoles


Imagino que con buen pie pero con un adormecimiento terrible en mi boca, ha comenzado la que espero será la última de las batallas que libraré con un dentista y espero que hasta terminemos haciendo un tratado de paz al final del largo tratamiento que me espera en el frente de combate y en el frente de mi casa pues el consultorio queda precisamente a unos metros de mi cuartel general. Obviaré todo tipo de detalles clínicos y el tiempo lo dirá todo, junto con el buen humor forzado del doctor que trata de mitigar mis penas mientras me ataca rabiosamente con toda suerte de artefactos, a lo que yo respondo con mi silencio y luego le digo con el mayor descaro furibundo que me ponga cuando quiera los condenados fierros para enrectar los dientes que andan desorientados o que perdieron en algún momento el rumbo los muy rebeldes.


Por otra parte, y luego de vociferar contra quien atiende la biblioteca, me ha llegado la oportunidad de mandar una carta quejándome de él a sus superiores. No he dudado en declinar ante tan terrible propuesta.

Mucho más miércoles que martes, es decir el martes de ayer


Rendido es como quedé ayer por la noche, cansado hasta extremos insospechados y con las piernas en ese estado que sabes que no responden ni para un brinco y los ojos que arden mientras se cierran, se cierran y se cierran. Todo por culpa de la desoxidación a que debe someterse uno para evitar el paso de los años, el engrosamiento adiposo del cuerpo, haciendo algo de deporte en cantidades moderadas, cuidando siempre la dosificación de la ración deportiva cosa que no hice ayer.


Me redimiré esta noche, ahora he encontrado otra manera de practicar mi francés con la ayuda de algunas webs interactivas que sin duda son una buena de estudiar mientras uno se pasa horas delante el monitor inclemente, filtro y todo, de la PC.

lunes, febrero 10, 2003

Lunes


Con el retraso que suele caracterizar a mis lecturas, me entero que este pasado viernes ha fallecido Augusto Monterroso. He puesto al hombro el único libro que tengo de él y lo he acomodado cerquita de mi lámpara de noche para leerlo tranquilo cuando quede en penumbras en mi habitación, recordando que lo conocí después de leer una de las mejores antologías de cuentos que he tenido hasta en mis manos, "Antología del cuento triste" hecha por él y por su esposa, Barbara Jacobs, escritora de pies a cabeza. Y así, con la tristeza arrastrada que llevaba en aquellos años de lecturas totalmente retrasadas como hasta ahora me sucede y jugando a ser viajero adinerado, compré el único libro de Monterroso que ví dentro la vitrina de una librería en Sucre, haciendo pedazos la atrivulada economía que suelo tener en todo viaje que hago, pero contento de saber que guardaba una joya dentro de la mochila. Adios Don Augusto Monterroso, con mayúsculas, con la tristeza propia de un buen cuento, como usted lo dijo, y porque la vida es triste, como usted lo afirmó alguna vez con toda la brevedad posible de tan inolvidables textos.

domingo, febrero 09, 2003

Domingo


Las películas de guerras me atrapan, me erizan los pelos y pese a todo las veo todas, pacientemente con mucho silencio. Piernas por aquí y brazos por allá son lo peor que puede pasarme como espectador, y con todo eso me mantengo firme convencido de que no hay peor cosa que meterle al tipo del casco contrario una bala entre ceja y ceja, o peor matarlo de a poquito con un cuchillo como en aquella escena del Soldado Ryan. Guardo siempre la esperanza de que en semejantes películas, llevadas al desprecio por muchos amantes del buen cine, voy a conocer a un Sgto Elias en pleno Vietnam y no un Robert Mitchum que hace de héroe, reportero para rematar, en una de guerras que acabo de ver hace un rato...despreciable al extremo y totalmente olvidable pues ni Mitchun ni Wayne, pinta y galantería incorporadas, me van a vender que el hombre mata en la guerra porque le gusta. Y prefiero no saberlo. De todos modos prefiero que sigamos en paz, con las películas de guerras alimentando aun más mi pacifismo término medio.


Entre otras, hoy amanecí con un dolor en el pie izquierdo que imagino presagió los empates del Rojo y del Barça como locales. Evidentemente estos últimos desconocen totalmente la existencia de los primeros, y éstos quisieran jugar como los catalanes que ganan en un mes de centenas de miles de euros depositados en el Swiss Banc lo que los aviadores no acumulan ni en tres o cuatro reencarnaciones futboleras guardadas en cuenta corriente en la Cooperativa San Pedro.


...y gracias Bó, eres más que mejor y mucho más todavía, hermano del alma

sábado, febrero 08, 2003

Sábado


Nunca olvidaré a los amigos. Anótenlo, si me hacen favor, y archívenlo al alcance de la mano, en sobre, en baúl o en estante polvoriento y olvidado por los trapos. Pero eso sí, no muy lejos, siempre a dos o tres pasos para recabar con urgencia algo que se lleva mucho de mi vida. La entrego y se la llevan, pero de buena gana porque así me gusta hacerlo con tan necesarias e irremplazables personas.


Sobre el mail que recibí ayer, amenazador hasta los dientes y hasta más no poder por donde se lo vea, opté por la cordura y no así por el desenfreno de un emilio teledirigido cargado con ojiva de mentadas de madre y putazos al reverendo desconocido. Es así que de la manera más cordial le hablo de mi dedo sangrante y de mi insomnio consecuencia de mis copas de Pepsi antisomníferas, deseándole éxito en sus labores académicas y profesionales pero rogándole que no vuelva a escribirme porque supongo que es alguien con muy poco tiempo.Pero pienso que sería bueno mandar un par de joyitas de mi arsenal de respuetas rabiosas, un cocktel cargado, el especial del día para el fulano este que cree que la vida es una de mandar adevertencias a desconocidos, como si uno no tuviera suficiente con las telenovelas venezolanas que rebalsan de ese tipo de cosas de cuarta categoría... ya veremos, no deja de parecerme divertido pese a todo.


Hablar de artes plásticas es condenarme a destierro y ni pensar en tener en mis manos una paleta de colores o algo de arcilla que viene a ser como una condena a muerte. Soy terrible entre los terribles y, a falta de gusto, añado la torpeza propia de mis manos que por suerte no flaquean cuando tengo a Matilde cerca mío. Malo entre los malosos me diría Cantinflas con el bigotín totalmente bien puesto. Y precisamente hoy, y justo a mí, se me ocurrió pensar que soy una bolita de plastilina, nada perfecta, es decir moldeada por mis manos, y que debo presionar por aquí y por allá para entender muchas cosas de la vida, y así convertirme en una buena esfera , no creo perfecta, pero al menos orgullosa. Algo así como un orgullo geométrico.


Y ya se fue Cañita, con helado cola de tigre y foto con numeritos sobre mi estante polvoriento. Espero que siga bien.

viernes, febrero 07, 2003

Viernes, con horas prestadas al sábado


Definitivamente no sé qué pensar. He recibido cierta carta de cierto individuo que no conozco ni en pintura y que me aclara indignado y enfurecido que está muy enamorado, o bueno, debe estarlo para mandarme su par de líneas tan rabiosamente inspiradas, además de pedirrme que mejor no llame ni busque a su quién sabe sea futura esposa, viuda, ex-esposa o lo que él quiera. Me debato entre tomar medidas drásticas pues nunca antes me había sentido tan graciosa y postalmente amenazado, es decir romperle la madre con riesgo de que el tipo sea cinta negra en una de esas cosas que nos llegan desde Oriente y de las que conozco muy poco (tres meses de taekondo no me acreditan como aguerrido luchador y/o defensor de débiles, miembro del Salón de la Justicia) con las posibles magulladuras que me infringiría, o como segunda opción, seguir escuchando un poco de buena música a estas inusuales horas de la noche y devolverle la cortesía con un par de líneas totalmente amables y apropiadas para este momento en el que estoy demasiado tranquilo y con muy pocas ganas de pensar en lo intrascendentales que pueden resultar algunas palabras o algunas personas en la vida de uno. Como matasello me guardo lo siguiente: una computadora reinstalada con mucho cariño para ella, una cinta de Filio que imagino ya no recuperaré y que interesa ya muy poco, y una linda morocha de ojos claros... pas beaucoup, non?


Un par de agradables horas he pasado con Cañita hoy por la tarde, y hasta una foto con numeritos de reclusa me ha regalado. Toda una niña mala con helado "cola de tigre" que la deslumbra y desequilibra como sólo aquellos detalles de la vida lo hacen con ella. Qué manera de hablar, aunque al llegar a casa una pregunta de madre, de esas que desbalancean las seguridades de uno, me manda un casi interrogatorio "No le preguntaste cómo está???, si tiene amigas allá?? amigos??"... bueno, cosas así se me van de las manos a veces.


Hoy por la noche he sangrado después de mucho tiempo. Una astilla de vidrio se lanzó al ataque de mi mano derecha y agarró desprevenido a uno de mis dedos. Nada grave, nada que una curita no sane o quizás hasta una huntada de Mentisan, pero eso sí, no paré de sangrar por un buen rato y siento que ante la fragilidad de las cosas pequeñas, de las que no tendrían porqué joderte la vida, he sangrado muchas veces de soledad, de no saber si hago o digo lo correcto, de dar tumbos plagados de indecisión. Con calma espero encontrar una buena y definitiva curita de tamaño familiar, mientras la astillita duerme en el basurero, cobarde pero osada.

jueves, febrero 06, 2003

Jueves


Gracias a la testarudez de mi papá que no quiso darme el volante del auto y a una curva demasiado abierta y demasiado en U, por tanto ilegal según los respetuosos de las poco respetadas normas viales de por acá, que se le filtró en la esquina de mi casa, es que casi pasa, o bueno, pasamos, ambos, por encima con el carro recién pintado y chapeado a un viejito que irrespetuosamente usaba la calle y no la acera – al tacho las normas viales claro está – desparramando su avejentada humanidad sobre el asfalto caluroso de verano. Y así conocí a don Oscar Oña u Hoña pues primera vez que escucho tamaño apellido sacado de quién sabe dónde y heredado del señor Oña u Hoña y así de todo el Oña u Hoñesco árbol genealógico del que sale Don Oscar que resultó ser profesor de Literatura y de Castellano de mi papá que olvidó el incidente vial con una sonrisa, saludito incorporado de esos que tan bien le salen a través del vidrio: “Como está profesor...jeje, pase”. Y Don Oscar que pasa y seguro quiere estirar de una oreja a mi papasito que se esconde tras una sonrisa totalmente escolar, de niño travieso jugando a piloto de carreras, a lo Fangio.

miércoles, febrero 05, 2003

Miercoles


Entre las pocas familias que conozco en mi barrio, se encuentra la familia Cavero. Los recuerdos que mantengo firmes son los de su libreria de barrio, o mejor dicho papelería, aunque mis padres afirman que en la época del gobierno de la UDP, donde escaseaba todo y las colas estaban a la orden del día, Doña Blanca Cavero tenía una panadería que aprovisionaba a todos los barrios cercanos. Sobre Doña Blanca decir que es algo así como la jefa del clan, la rechoncha del trono con matones a ambos lados, mientras los hijos, de lo más gordos, malhumoradosy pálido rojizos en el barrio, te venden lápices, hojas, clásicos en ediciones resumidas, cintas, mechillas de quién sabe qué año, regalos chinos de esos que sacan de apuros y hasta pelotas de plásitico de colores espantósos a precios disparatados pero qué le vamos a hacer si es la única papelería a pasos de casa. Sin duda quien desentona es el que parece ser el adorno del negocio: un viejo delgado y moreno, con gorrita negra a lo gallego, chaleco desgastado y el taburete donde permanece sentado, inmóvil desde hace no sé cuanto tiempo. Para mí siempre ha estado ahí e imagino que rara vez lo mueven, si no es para acomodarlo o llevarlo al baño, tareas propias de sus engrosados hijos, sobrinos o nietos que no dejan de inflarse y mostrar mala cara. Hoy pasé por allá para comprar un metro de plástico para forrar cuadernos, y me atendió un muy enrojecido señor de gordura poco orgullosa aún, de esos colorados que parecen tener cuatro o cinco scotchs bailando en la cabeza. Pese a todo son una tradición en el barrio, un recuerdo para contar a los nietos con el riesgo de posibles pesadillas.

martes, febrero 04, 2003

Martes


Con el sabor amargo propio de los desencuentros con el sexo opuesto, y apuesto que hasta ahora no se acuerda que teníamos que vernos en la puerta del laboratorio, he guardado mis discursos y palabras que muy poco ya me sirven a estas horas de la noche, más aun delante del monitor que me imagino me mira intrigado y compasivo en el fondo, ahí donde tiene el cañón de electrones, bien al fondo. Se podría decir que me bombardea compasivamente. Claro, los desencuentros tienen sus cosas. Imagino que en aquellos momentos la imaginación comienza a buscar excusas donde menos ella se lo espera, sin contar con las ineludibles miradas de gente que te observa y se pregunta qué hace este gil parado en la esquina hace tres cuartos de hora. Pasa, como todo en la vida.


He terminado el día, luego de la plantoneada, vuelta por la Plaza Principal incluída para hacer hora antes de volver a casa solitariamente temprano y sospechosamente bajoneado, con un juego de racket cerca de casa. Primer juego y me masacraron en el acto a pelotazo limpio, y sólo faltaba que me den un racketazo para despertar del letargo que rato después fue historia, y comenzó otra, casi épica, en la que saqué fuerzas de algún lado y dale con los golpes a la bolita azul y puntos por aquí y por allá y me vengué casi a lo Steven Seagal.


He recibido creo el mail más corto de mi vida, descontando los clásicos "Allá va" o "El archivo que me pediste", desde Costa Rica: "fiscalizacion electromecanico de estaciones". No tengo claro el panorama, pero ni soy electromecánico ni sé de estaciones; no me queda otra que concentrarme en el asunto de la beca a Francia (vamos Chirac!!! dame una mano) y el comienzo del tratamiento con el dentista que comienza mañana y tira para largo, suplicios de por medio, junto con arrepentimientos y pesadillas surrealistas de vez en cuando. El tema de los dientes es en mi vida algo así como el Vietnam para los gringos, para ponerlo globalizado, o la esquina que no doblé por idiota testarudo y de la que me perdí porque me hubiese topado con la futura madre de mis hijos o algo así, para ponerlo en criollo y simplista.

lunes, febrero 03, 2003

Lunes


Menudo día... hablo por teléfono con Ali y demasiada pesadez en la charla, sospecho que hasta costaba sostener el auricular mientras le animaba a seguir adelante con su tesis sobre acuicultura (yo ni idea..no pregunten) creo que mañana le lanzo el arsenal de argumentos y un hasta otro rato totalmente necesario... reviso el correo y encuentro un mail que me avisa que estoy preseleccionado para un laburo en Centro América... suena sospechoso, era un trabajo de esos en los que mandas la postulación por mail y punto... menuda indecisión. Remato el día con un partido de fútbol, no meto ni una y el equipo que me toca está para caricatura: un zurdo que se lesiona por sí mismo, un arquero que trata de atajar todo con los pies, incluídos los remates altos, un menudo que ríe todo el rato, y un espigado cabezón de pelo esponjoso que juega con el rostro serio y estirando las patas largas a diestra y siniestra.


Quizás los bueno ha sido que continúo leyendo a Bryce, aunque me han renovado el libro por apenas dos días en la biblioteca..ir allá se hace un tormento, considerando que los fulanos que la atienden compiten por ser insoportables e insobornables, culturalmente hablando, es decir, ampliarme por unos días el plazo de devolución.


Y algo superior, hablé con Cañita que laburaba aún en La Paz y promete llamar cuando venga por acá

domingo, febrero 02, 2003

Inicio


Comienzo esta bitácora con la sorpresa propia de los libros no leídos. Alguien tenía que darme la loca idea y le debo una mano a mi hermano del alma Migue El forastero... ya me las pagarás cuando nos topemos en España algún día, en el Camp Nou para ver al Barça. Por ahora confieso que no tengo muy estructurada la idea de la bitácora y quizás sea mejor dejar que sea totalmente espontánea, un espacio en la red de redes que aplaque mis desvelos, acoja mis pensamientos nocturnos, un confesionario irreverente, una carpa en medio del cerro, una esquina de habitación oscura con guitarra y vela casi consumida. Muy íntimo y muy mío, porque esa es la idea y así decidí tomar el rumbo..



Si alguien que no me conoce llega a leer estos mis apuntes, les anticipo que me considero un buen tipo pese a estar desempleado últimamente, aunque a mis 23 años, casi 24, muchos me dicen que no me preocupe, que ya caerá algo (los padres y sus consejos), en tanto que otros más emprendedores, me instan a entrar en oficinas de gerentes y mostrarles lo bueno que podría ser para sus empresas (consejo del primo desenfrenadamente emprendedor).



Continúo leyendo el libro de Bryce, grosor desafiante, buena historia, cago de risa y un par de papelitos en medio de sus hojas, olvidados por alguien que ya lo sacó de la biblioteca: una tira con adhesivos de cassete TDK y una boleta para la biblioteca de la U. Católica. Recuerdo que alguna vez encontré un papel con un número de teléfono...pero no pasó a mayores.

Ya está...cierro la noche, me esperan Manongo Sterne, Teresita y los boys del Colegio San Pablo